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¿ Te gustaría pasar tus vacaciones en un Yate Velero?
No es tan difícil ni tan caro como crees, además nosotros te lo organizamos todo.
Imagínate.
Te levantas y un suave balanceo te mece en medio de un silencio absoluto,
estas en un yate flotando sobre las tranquilas aguas del Mediterráneo,
vas al baño, luego a la cocina, tienes las mismas comodidades que en casa,
pero cuando subes a cubierta queda muy claro que el entorno es otro. Luce
un espléndido día de sol que hace que el agua brille, a pocos metros está
la costa con su playa de arena blanca y detrás, los pinos verdes mezclan
su aroma con el de la mar.
Tras desperezarte te metes en el agua cálida, nadas y te relajas, cuando te hartas vuelves a subir al barco por la escalerilla, te das una ducha en cubierta y te acomodas bajo el toldo para desayunar.
Tus amigos se van levantando poco a poco, una se baña, otro pone música, otra se tumba a leer y así van transcurriendo las horas hasta que decidimos levar el ancla para navegar hacia nuestro próximo destino.
La maniobra es sencilla, izamos las velas y el viento nos empuja sobre la superficie, tras unas horas llegamos a la cala elegida para parar, esta ha sido la primera vez que has llevado la rueda del timón de un gran velero, una experiencia única de docilidad y potencia.
Arriamos las velas y dejamos caer el ancla al fondo arenoso, después de un refrescante baño nos acercamos a la playa en la lancha neumática, el chiringuito parece agradable, así que encargamos una paella, tras la cual, la sección dormilona decide volver al barco para echarse la siesta y los hiperactivos se van a explorar la isla.
La puesta de sol nos despide el día navegando hacia el puerto de la capital de la isla, donde tras atracar, nos daremos una ducha y cenaremos en cubierta, al fresco. Los de la siesta probablemente se vayan a tomar una copa y el resto se quedará de charla antes de meterse en la cama, mañana zarpamos temprano, queda mucho paraíso por recorrer. Esto es el país del mar.
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