Teniendo tanto mar, ¿por qué no podemos vivir en un barco? Yo estoy intentando alquiler de yates para que nos
traslademos a uno", confiesa esperanzado Horacio Planas, comercial náutico en Barcelona. Como mínimo, aconseja vivir en
uno de 10 metros de eslora, por aquello alquiler de yates de las estrecheces. Aunque puntualiza: "En realidad, lo más interesante es el
entorno, no el espacio".
En el caso de Barcelona, el Port Vell cuenta con la ventaja de estar perfectamente adaptado a la ciudad. A pocos metros
del centro urbano, los vecinos extranjeros se sienten muy cercanos a la comunidad española. Para facilitar la integración,
se dan clases de español y los más veteranos hacen alquiler de yates de cicerones para los recién llegados.
"En la primera semana, nuestros vecinos vinieron a presentarse y a explicarnos lo esencial para organizar la vida en un
país extraño, como dónde queda el supermercado más cercano y más económico", explica Scott Flanders, que llegó el año
pasado a Barcelona con su esposa Mary. Aunque no todos son partidarios de darse a conocer, la pareja dispone de una lista
elaborada por los miembros de la comunidad, alquiler de yates con los nombres de las embarcaciones, el pantalán que ocupan, a qué se dedican
los dueños o inquilinos y de dónde proceden.
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Luque es especialista en vender barcos para vivir. Sobre las dimensiones, alquiler de yates lo tiene claro: "Yo sería capaz de residir en
uno de ocho metros. Es más fácil de limpiar y hay que tener en cuenta que no puedes llenarlo de muchas cosas".
Acostumbrado a ver familias con niños, aconseja: "Para una pareja con un hijo, recomiendo uno de 12 metros".
El comercial reconoce que cada vez alquiler de yates hay más gente que opta por esta forma de vida, una opción que no resulta tan
descabellada si se echa un vistazo al precio alquiler de yates que alcanzan los pisos en las grandes ciudades. La motivación económica
puede justificar en muchos casos la decisión de vivir a flote.
El caso de Barcelona es excepcional. Unas 150 personas viven ya en sus barcos amarrados en el Port Vell y más de un
centenar de embarcaciones aguarda en la alquiler de yates lista de espera para encontrar un lugar donde ubicarse. Los precios de los
alquileres responden a dos criterios determinantes: la temporada y la eslora de la embarcación. En el Port Vell,
residir en un barco medio en otoño e alquiler de yates invierno cuesta alrededor de 300 euros al mes. Muy económico teniendo en cuenta
que con el alquiler del amarre de un barco de estas dimensiones, el agua y la luz se incluyen en la tarifa.
Si la embarcación mide 12 m, la cosa asciende alquiler de yates a casi 400. Si la embarcación es de 10 m de eslora, el precio se acerca a
los 290. Eso sí, en verano, las tarifas aumentan una media de 200 euros.
A favor de la vida en el puerto hay que destacar, además, la seguridad. Este peculiar vecindario a la intemperie dispone
de un circuito cerrado de alquiler de yates televisión y de vigilantes por turnos. Para acceder a cada pantalán es necesaria una tarjeta,
facilitada sólo a los usuarios, que abre únicamente el espacio donde uno tiene amarrado su alquiler de yates barco. Cada casa flotante
tiene una sola llave.
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First of all make your baggage as simple as possible in a soft bag.